22/08/2006
COMENTARIOS ACTUALIZADOS SOBRE EL TRATADO DE 1870
Algo sigue fallando en lo que a entendimiento de partes pueda haber entre España y Uruguay en relación a los derechos de los ciudadanos de un país en el otro. Al menos el de los de los uruguayos en territorio peninsular.
Desde la primera y única reunión (abril pasado) de la Comisión de Alto Nivel que se formó para abordar lo relacionado con el régimen de entrada, trabajo y residencia de los uruguayos en España a partir de lo especificado en el Tratado de Reconocimiento, Amistad y Cooperación firmado en 1870, hemos visto como las autoridades españolas siguen insistiendo en razones que por lo burlescamente equivocadas, nuestro gobierno no debería considerar de recibo.
Después de años durante los que España realizó una tenaz y sistemática negación de la vigencia del Tratado, en la Comisión de Alto Nivel se produjo la aceptación de la misma por parte del representante de éste país.
Lo más sorprendente es que Uruguay no haya tomado iniciativa para pedir la aplicación inmediata y sin reservas y por el contrario haya aceptado algunas condiciones que no favorecen a nuestros intereses.
Podemos estar jugando con las cartas boca arriba sin habernos siquiera dado cuenta y sería lamentable que el que dió la mano fuera el mismo que encomendamos para defender nuestro patrimonio.
Llevamos ventaja en la partida y no sabemos o no queremos aprovecharla porque
... (... continúa)EL TRATADO DE 1870 Y LA POSICIÓN ESPAÑOLA
PUBLICADO EL 20 DE JULIO 2006 EN EL DIARIO EL PAÍS DE MONTEVIDEO
DESDE el restablecimiento de nuestra democracia y aún antes —desde que el rey Juan Carlos visitara Uruguay en 1983— nuestras relaciones con España fueron estrechándose cada vez más, hasta adquirir un tono decididamente amistoso. A ello contribuyeron, en buena medida, un nuevo pasaje del rey y su esposa por nuestro país, una década más tarde, así como reiteradas visitas de los jefes del gobierno español, retribuidas en varias oportunidades por sus pares uruguayos.
Tales presencias fueron vistas en uno y otro país con simpatía. Además, los vínculos comerciales y sobre todo culturales se fortalecieron. Al punto de que no es exagerado afirmar que, de unos años a esta parte, los uruguayos dimos en considerar a España un país verdaderamente amigo. Y en ver todo lo español con inequívoca simpatía. Los gobernantes de la madre patria parecieron alentar idéntico sentimiento por nuestro país, a partir de 1985.
En tales condiciones, que son innegables, resulta sorprendente que, recientemente, haya habido episodios ríspidos entre nuestra diplomacia —no digamos nuestro gobierno— y la española. Tales episodios han marcado un punto de inflexión en la ya larga cordialidad del relacionamiento hispano uruguayo, que es de deplorar. Y también de comentar y juzgar, lo que no hicimos anteriormente porque la vorágine de los acontecimientos políticos internos deja poco espacio para enfocar otros hechos.
SABIDO es el origen de esta situ
... (... continúa)
