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TRATADO DE 1870

COMO DIJIMOS: NI TANTO NI TAN POCO PERO...

   Nuestro Presidente estuvo (está) en España, y a decir de lo que las Agencias de Noticias han hecho saber, algo positivo podría surgir de ese viaje, sin embargo, para quienes estamos aquí los verbos en condicional  significan solamente eso: un condicional. 

El doctor Jorge Batlle llegó apenas terminado el viaje del presidente de Argentina  Kirchner y podríamos decir que por casualidad o porque los temas hasta se planteaban reiterativos, las respuestas en algunos casos fueron casi casi autoplagiadas.  

Batlle comenzó su gira española almorzando con el Rey Juan Carlos y éste agradeció “la cooperación “del país iberoamericano en la lucha contra el terrorismo”, tema ante el cuál España “es especialmente sensible”. 

 Pero cuando el Rey señala: “Hoy los españoles constatamos con satisfacción y lógica simpatía las señales positivas de recuperación que presenta su economía, demostrando así lo acertado de las medidas adoptadas y lo eficaz del esfuerzo desplegado, producto de la voluntad de superación de los uruguayos…" no podemos menos que dejarnos llevar por el juego de cambiar la nacionalidad del mandatario visitante.

¿Qué pasaría si hubiera un despiste? 

Claro que aquí no se pueden dar errores porque sabemos bien que el Rey está muy bien asesorado pero no olvidamos cierto viaje que realizó el entonces Ministro de Turismo José Villar al pueblo natal de José Artigas y su posterior relato refiriéndose a la impotencia que sintió cuando el Alcalde del lugar repitió varias veces: “… estos hermanos paraguayos…”.  

Sin embargo intentamos afirmar nuestra esperanza cuando el monarca expresó: “ la "cálida acogida que Uruguay dispensó a tantos españoles que se instalaron en aquel país y que contribuyeron con entusiasmo a desarrollar la riqueza de su nueva patria de acogida, sin por ello renunciar a sus raíces".  

Y en especial porque oyendo y quizás también escuchando el discurso de su majestad estaban el presidente Aznar y la ministra de Relaciones Exteriores de España doña Ana Palacio, cuando Don Juan Carlos dijo:"Nos sentimos orgullosos del esfuerzo solidario que nuestros compatriotas
volcaron al servicio del crecimiento de Uruguay y bienestar de sus habitantes",
y añadió
que hoy
son también muchos uruguayos los que han decidido fijar en España su nueva residencia y aportar lo mejor de su esfuerzo al desarrollo económico y social español, por lo que "Merecen por ello todo nuestro reconocimiento, respeto y afecto". 

Seguro que a esta altura de los discursos, si los emigrantes uruguayos residentes en España, que pocas horas antes habían delegado en los representantes de distintas asociaciones y en velas encendidas a algún santo, el pedido a Batlle para  que instara ante el gobierno de España la aplicación del Tratado Bilateral de 1870, plenamente vigente según nuestros catedráticos, nuestros parlamentarios y la mismísima justicia española a través de sentencias aplicadas y ratificadas en algunos casos por el Tribunal Supremo; seguramente, de estar oyendo esas palabras nos estaríamos regodeando en nuestra buena suerte. 

Pensamos que la hora de la siesta, esa que se aproveche o no deja su morriña después de almorzar, daría oportunidad a la parte opuesta  de suavizar posturas, más teniendo en cuenta que el Rey, aunque no manda, es el Rey y hay que saludarlo con respeto y no echar en saco roto sus buenas intenciones. 

 Además Batlle ya había empezado con buen pie la visita del domingo a FITUR, la mayor Feria Internacional del Turismo, dónde dio a entender que había alguna posibilidad de que el sector ferroviario español pudiera explotar el tan venido a menos ferrocarril uruguayo.  Y ya nos estamos recreando en nuestro próximo viaje a Uruguay, recorriendo en un tren súper rápido y en pocas horas nuestro país de norte a sur y de este a oeste y si más quieren también en perpendicular.  

Pero lo cierto es que en la cobertura periodística española el viaje fue “fantasmagórico”.   

Como dije, las Agencias informaron pero todos sabemos que la prensa toma y desecha según la importancia que dé a cada noticia y así como no le importó que el 7 de diciembre pasado Uruguay hubiera vuelto a dar un ejemplo de civismo (y aquí no me refiero a resultados que no viene al caso analizarlos en este momento); y no le importó porque el resultado de las urnas fue acatado por el Ejecutivo sin denuncias ni gritos de “traiciones a la patria”, rasgaduras de vestiduras y otras patrañas, ni que la campaña pre electoral hubiera acarreado heridos, muertos y destrozos millonarios que pudieran ser elevados a la categoría de noticia rentable; como Uruguay no da esos titulares, Uruguay no es noticia.  

Y la visita del Presidente de un país democrático, que tiene sus buenos problemas pero que subsiste y precisamente acaba de tomar una bocanada de aire, tampoco lo es.  

Por eso casi ni nos enteramos de lo que Batlle habló con los dos candidatos que a partir de marzo del año próximo tienen posibilidades de ser, uno de ellos, el próximo presidente de España: Mariano Rajoy por el Partido Popular y José Luis Rodríguez Zapatero por el Partido Socialista Obrero Español.


Después llegó la hora en que la comitiva uruguaya – porque el Presidente no viaja solo – se dirigió a La Moncloa. 
 

Batlle habló con Aznar. El Canciller Didier Operti lo hizo con la Palacios, y algunos medios de prensa uruguayos echaron a volar campanas por los resultados. 

¿Cuáles? Si en lugar de salir de allí apretando una carpeta con un reconocimiento del Tratado de 1870 apenas si nos llevamos la promesa de que se va a estudiar la situación. 

Una promesa muy similar a la que una semana antes le fue dada al Canciller argentino Rafael Bierza. 

¿Otro tratado?  

¿Comisiones de estudio? 

El 14 de marzo, dentro de escaso mes y diez días, José María Aznar y Ana Palacio no serán ni Presidente ni Canciller de España.  El futuro no es muy halagüeño porque Rajoy pertenece al PP, Partido que ha impulsado la actual y nefasta Ley de Emigración pero el otro candidato, Rodríguez Zapatero es del PSOE, el Partido tradicional opositor,  en ésto precisamente de la emigración sumó sus votos a los del gobierno. 

 Si ya se firmó otro Tratado en 1992 y ni siquiera se habla de él aunque lo que hace es valorar lo que dice el de 1870 pero hasta ha querido ser utilizado para anularlo ¿para qué queremos seguir firmando?

Capaz que un punto o una coma mal interpretada termina arrojando fuera del ring éste, que por algo será que es reconocido judicialmente.  Bueno, es seguro que cuando este artículo se esté leyendo, si alguien ha llegado hasta aquí,  Batlle andará por Cataluña, pero eso será otra historia.  

Después de su encuentro con Aznar y la Ministra Palacios se dirigió hacia Galicia y allí sí, al menos la prensa de la comunidad autónoma se hizo eco de su visita.  Casi olvidamos decir que durante su corta estancia en Madrid el Presidente se reunió con empresarios españoles, estamos esperando a conocer algunos puntos de vista de esa reunión.

No vaya a resultar como solemos hacer siempre por aquellas tierras que, cuando alguien quiere invertir le pongamos tantas trabas y lo miremos tan de reojo que terminemos ahuyentándolo hacia lugares más amables.  

No dejarse esquimar es una cosa pero trabar a la industria y al comercio porque el capital para general puestos de trabajo sea extranjero ya eso sí, es cosa de dementes y suicidas.

En Galicia, Batlle también se reunió con el sector empresarial y la buena acogida que recibió de los empresarios gallegos se plasmó con su nombramiento como miembro de honor del Club de Economía de Iñás, integrado por los principales empresarios de la Comunidad. Pocas horas después lo hizo (reunirse), con Manuel Fraga Iribarne, Presidente de la Xunta gallega, un personaje con mucho poder no solo en política interna de su comunidad y que podría llegar a ser un buen aliado de nuestros intereses.

Fraga no ocultó su interés en aceptar como socio a Uruguay; no pidió sino que casi exigió que Galicia jugara un papel de primer orden en la unión entre Europa y Latinoamérica con nuestro país como intermediario.   

SI A OTROS HAS ESCUCHADO LA LECCIÓN HAS APRENDIDO Deseamos buscar, con esta Galicia fuerte y poderosa, las mismas uniones que antes nos trajeron los emigrantes gallegos y hoy nos van a aportar empresarios insignes”.

Con estas palabras resumía Batlle, los objetivos de su visita oficial a Galicia: estrechar los lazos entre ambos territorios y captar inversiones para nuestro país.  

El mensaje formó parte del discurso pronunciado durante la recepción que el gobierno gallego ofreció a nuestra delegación en Pazo de Raxoi. Y como conocedor del lenguaje político (que por algo de familia de políticos viene) dejó constancia del “impulso y perseverancia de los gallegos emigrados” a nuestro país, de los que agregó que “se integraron tanto con los uruguayos que sólo se les podría distinguir “por su apego a su tierra, que nunca perdieron”.  

Y ni lerdo ni perezoso utilizó el ejemplo de la integración y destacó las buenas relaciones para señalar que en el futuro, las conexiones de Galicia y Uruguay deben ser importantes pero –buscando inversiones- señaló que en esta ocasión debe lograrse por medio de la llegada de empresas gallegas a nuestra tierra. 

 Para dar consistencia y afirmar la propuesta Batlle destacó ante los anfitriones, que Montevideo es la capital del MERCOSUR y que la integración propuesta puede ser ampliada con éxito a otros países. 

   CLARAS ABIERTAS Y MUY FRANCAS  

Cuando el presidente Batlle se reunió con su colega, José María Aznar, dijo que si su país (el nuestro, obvio) “se abre y crece”, la inmigración no aumentará y por el contrario retornaran muchos de los uruguayos que emigraron.  Seguro que esto dejó contento a Aznar que veía en esas palabras alejarse el seguramente temido tema del Tratado de 1870, pero quizás lo otro que dijo Batlle le haya hecho pensar que él también tendría que poner algo de su parte para ayudarnos, como por ejemplo, encender una vela a San Judas para que evite la segunda coyuntura: “En la medida en que el Uruguay se abra y crezca no vamos a tener más inmigración sino que los uruguayos van a volver. Ahora, en la medida en que
nos cerremos y nos asfixiemos, no vamos a crecer y vamos a hacer que más
uruguayos vengan a España” 

 Lo cierto es que ninguno de los dos Presidentes tenía muchas ganas de enredarse en Tratados y Convenios y pasaron la pelota a sus ministros aunque ambos hicieron declaraciones sobre el controvertido asunto que, aunque parecen parecidas, sus diferencias las diferencian. 

Dijo Batlle: “Hemos dispuesto que nuestro canciller continúe con estas conversaciones y lo vamos a hacer, no sólo a la brevedad, sino en la línea que hemos conversado con las organizaciones de uruguayos residentes en España” y agregó que las relaciones bilaterales son “claras, abiertas y muy francas en todos los órdenes”. 

Dijo Aznar: “Hemos tratado el tema y vamos a seguir tratándolo en los niveles correspondientes” pero no olvidó dejar en claro que “En España hay una legislación vigente a la que el Gobierno tiene que ajustarse”. 

Y esto nos hace recordar que también la Comunidad Europea tiene una legislación restrictiva en cuanto a los emigrantes y que España forma parte del Parlamento Europeo que aprobó la misma.

  CIERTO PERO NO TANTOFALSO PERO NO DEL TODO Ésto es lo que se dijo durante la visita del Presidente argentino, la semana pasada y durante la de Batlle, esta semana.  

Esta semana: “España y Uruguay trabajarán bilateralmente para buscar una
solución a la situación de los inmigrantes irregulares uruguayos, empezando
con una reunión dedicada al tema la "próxima semana",
dijo hoy la ministra
española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio.
 

La semana pasada: Dijo la Ministra Ana Palacio: A partir de hoy se pondrán en práctica reuniones de trabajo permanentes entre ambos países para buscar la mejor forma de resolver la situación con un horizonte de noventa días. En ese lapso el acuerdo tácito implica suspender, en principio, la expulsión de los argentinos detectados sin la documentación adecuada y encontrar el camino menos traumático para regularizar la residencia de los más de 80 mil argentinos radicados sin permiso. 

Esta semana: "Vamos a trabajar en esto, lo haremos con seriedad, con responsabilidad y
aportaremos a nuestro poder de creación para encontrar soluciones",
afirmó
Opertti, quien rechazó utilizar el término "problema" para hablar de la
situación de los inmigrantes ilegales uruguayos, que él calificó de
"cuestión" entre ambos países.
 

La semana pasada: “Los tres meses son un plazo para tranquilizar a nuestros compatriotas porque una reunión permanente sine die generaría preocupación”, comentó Bielsa agregando: “Como se dice en la Argentina, un dromedario no es más que un camello creado por una comisión” 

Esta semana: "La semana que viene vendrá a España un responsable por parte del gobierno uruguayo que se entrevistará con sus interlocutores aquí para empezar a
abordar, a balizar el camino de ver qué áreas tenemos que abordar y las
abordaremos",
dijo Palacio.
"Las dos partes hemos coincidido en la conveniencia de darle a ésto la
atención más rápida posible",
insistió Opertti.
La ministra española se mostró "reticente" a crear una comisión específica
para tratar el asunto de los inmigrantes uruguayos en España y abogó por el
uso de "equipos de personas muy reducidos" y  por que la negociación esté a cargo de
"un equipo también muy reducido..por una parte y por otra, muy reducido, casi unipersonal". Algo similar ocurrió en las conversaciones con su par argentino.  

La semana pasada: Dijo Bielza: Al descartar la vía judicial se pretende una resolución política en el mejor de los sentidos del entuerto que tiene en vilo a cientos de miles de inmigrantes”. 

Esta semana: acotamos nosotros: ¿No querrán quitarnos la vía judicial que ahora tenemos y dejarnos sin pan y sin tortas? 

 Graciela Vera, periodista independiente, en Almería, el sur del norte, a 5 de febrero de 2004

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