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TRATADO DE 1870

¡YA TENGO LOS PAPELES!

¡YA TENGO LOS PAPELES! El grito de Sabrina se debe de haber oído en todos los rincones del planeta donde haya un uruguayo. ¡Ya tengo los papeles! una noticia que a través del correo personal o de foros de compatriotas comenzó a inundar nuestros ordenadores. No era un SPAM, era la buena nueva que se iba retransmitiendo de unos a otros.   Pero la alegría de que a Sabrina González le hayan otorgado los papeles que la legalizan en España no es de ninguna manera una puerta que se abre a otros uruguayos, porque la rendija que se abrió para Sabrina lo hizo por motivos especiales más que por reconocimiento de derechos. Sabrina, “La Flaca” para los amigos, es de Montevideo donde estudiaba Derecho sin llegar a encontrar alicientes económicos que le retuvieran allí.  Todo lo contrario, como para muchos uruguayos la tranquera del paisito se cerraba detrás suyo y los caminos del mundo se presentaban como opciones, difíciles pero posibles.  -¿Cuándo y porqué decidiste venir a España? -‘Fue en el 2002 debido básicamente a la situación económica del Uruguay, por entonces me era imposible conseguir un trabajo que me permitiera, por lo menos pagarme los boletos para ir a estudiar a la Facultad.A su vez los trabajos con sueldos mediocres me exigían de 10 a 12 horas, por lo que no iba a poder estudiar… entonces decidí irme del país… al fin y al cabo, para perder 2 o 3 años de carrera prefería hacerlo en un país que me resultara más redituable económicamente.La desesperación de ver a tanta gente pasando mal y no poder ayudar, eso también influyó en mi decisión.’ - ¿Cómo era tu vida en Uruguay?- ‘Yo vivía con mi abuela y la situación de ella tampoco era económicamente buena. Yo consideraba que más que una compañía era un peso, una boca más y ya con 24 años uno no puede sentirse así. A esa edad ya se tiene la necesidad de “ser alguien” o por lo menos, no depender hasta en lo más básico de tus mayores.’ La historia de Sabrina no difiere mucho de la de tantos jóvenes uruguayos que hoy atesoran lo que guardan de la tierra donde nacieron: generalmente un termo y un mate y el recuerdo de los que quedaron lejos. Como ella, muchos han llegado solos, muchos sin referencias ni conocimientos; Sabrina tenía una amiga que vino a España un año antes que ella y que la recibiría en su casa.  -¿Comenzaste a gestionar los papeles de residencia enseguida de tu llegada?-‘Si, los papeles los comencé a gestionar desde que llegué… bueno, otra amiga que vivía en Ibiza me avisó que debía pedir cita en extranjería para solicitar el NIE y eso fue lo que hice porque el NIE no te lo dan si ya pasaste los tres meses de estar en España.’El NIE es el número de identidad de extranjero y se caracteriza por llevar una X que identifica el documento como de un no comunitario. Ese número es el que figurará en toda la documentación que se le otorgue a la persona. Sabrina recuerda las idas y venidas que tuvo que dar para obtener ese documento y es muy consciente de porqué, por fin se lo otorgaron.  -‘Es bravo… muy bravo… en extranjería tampoco ayudan porque te tratan mal, como que fueses un perro y entonces uno se va desalentando y lo único que piensa es en volver.La única pregunta que se te viene a la cabeza es ¿porqué me tiene que pasar esto a mi?Yo solicité el NIE y no tuve problemas, aunque tengo entendido que ahora lo deniegan pero a mí en su momento no me lo negaron y eso fue una suerte. Creo que en ello influyó que llevé todos los papeles de estudios que tenía en Uruguay y que fui muy arreglada muy bien vestida, con un trajecito de pantalón y chaqueta… maquillada...’ No dejamos de sonreír porque sabemos que lo que hizo Sabrina influye en todos los órdenes y más entre los funcionarios de un país al que llegan emigrantes de distintas culturas y en no pocos casos mal vestidos o vestidos con ropa que no se ajusta a las costumbres occidentales. -‘Recuerdo que llegué a Extranjería y me presenté diciendo que necesitaba comprarme un auto para poder ir a estudiar a “Los Naranjos” que es la facultad de Derecho de Valencia...’; rememora y sonríe con picardía: ‘- me puse a charlar con la mujer que me atendió y ella hasta me hizo un mapa de cómo llegar a Los Naranjos.’  - ¿Recuerdas tus primeros tiempos en España?- Yo llegué el 8 de mayo; de Uruguay salí el 7 y previa escala en Sao Pablo y Madrid llegué a Valencia.En julio comencé a trabajar en un bar dentro de un camping. El sueldo no era mucho pero por lo menos era algo, pero no podía considerarse un trabajo que entusiasmara… en los últimos días de agosto decidí ir a vivir con mis tíos en Galicia porque en Valencia no podía conseguir un trabajo que me permitiera automantenerme y entonces… con mi amiga nos fuimos a tomar algo como despedida y el dueño del pub me ofreció trabajo y… allí comencé a trabajar’.   Nos confiesa que nunca sintió temor de que la expulsaran de España porque ello es difícil salvo que se haya cometido algún delito; -‘Ojo que digo difícil y no imposible… sé que hay personas que llegan a Barajas y las mandan para atrás; pero esas personas como se dice, no han alcanzado a entrar en España’. Y se reafirma en que considera improbable que quienes están viviendo aquí y no tienen sus papeles en regla vayan a ser expulsados; -‘además en realidad yo me moría de ganas de volver… (risas) de hecho en su momento me arrepentí de haberme venido tan lejos y pensé que quizás hubiera sido mejor  probar suerte en Brasil O Chile que están mas cerca de Uruguay…’ Continúa relatándonos sus experiencias en España, sus primeros tiempos en este país que en temas de emigración resulta tan contradictorio porque si por un lado necesita de los emigrantes para su propia subsistencia por otro les cierra las puertas y traba sus derechos. - ‘Estaba trabajando el el pub y en enero me entero de mi embarazo. Por entonces me habían dado cita para presentarme en la Dirección de Extranjería en marzo y fui, presenté la oferta laboral que mi jefe me había hecho ya en el segundo mes de trabajo aunque, a estas alturas yo había dejado de trabajar porque me resultaba insoportable el horario del pub y tener que permanecer 8 horas de pie en un ambiente viciado.

Él, mi ex jefe, me había dicho que me quedara con la propuesta laboral porque estaba muy conforme conmigo y quería ayudarme con mis papeles. Y así lo hizo’.

Llega marzo del 2003 y Sabrina concurre a la Dirección de Extranjería donde le aconsejan que esperara hasta el nacimiento de su hijo y entonces presentara todos los papeles agregada a éstos la partida de nacimiento de su hijo. El 30 de agosto nace Victoria y el 24 de octubre pide nuevamente cita en Extranjería la que le dan para el 5 de febrero del 2004. Y entonces surge otro tropiezo, leve en su caso pero no por ello menos molesto.  - ‘El 5 de febrero me tiraron atrás el certificado de buena conducta porque no estaba sellado en el Ministerio de Relaciones Exteriores de España…’ para que cumplimente ese trámite le dan una nueva cita, ahora para el 10 de febrero y el día 6 Sabrina debe viajar a Madrid para hacer sellar el certificado. –‘Y el 10 me entregaron la resolución concediéndome permiso de residencia y de trabajo’. Felicitaciones Sabrina, has cruzado la línea y ahora entras en las estadísticas de los “legales” pero ¿qué pasa con los cientos de uruguayos sin papeles que hay en esta tierra que en la escuela nos dijeron que era nuestra “madre patria”?. Ambas sabemos que sus perspectivas no son las más halagüeñas y Sabrina sabe además porqué ella hoy puede gritar ese “YA TENGO LOS PAPELES”. - ‘Soy consciente de que los papeles me los dieron porque tengo una hija española, de lo contrario no me los daban por más oferta laboral que presentase’.  Pero después de la alegría viene el balance y del mismo surge que quizás la parte más onerosa para los emigrantes que realizan las gestiones no sea lo que les cobran en España sino el costo de los documentos que necesitan desde Uruguay. - ¿Cuánto piensas que te ha costado regularizar tu situación?- ‘El gasto económico en estos dos años por concepto de “papeles” ha sido superior a los quinientos euros. El certificado de buena conducta (a gestionar en Uruguay) sale actualmente 70 euros aunque el primero que saqué me costó 85, así que ese bendito pape, que tuve que sacar dos veces, terminó costándome 155 euros y, referente a esto es importante que los uruguayos que se encuentran aquí sepan que el certificado es válido sólo por tres meses, por lo tanto les conviene pedirlo a Uruguay cuando ya sepan el día que tienen turno en extranjería.’ Quiere ayudar a muchos con su experiencia y por ello nos informa que, sabiendo que tenía cita en febrero ella envió en enero el papel en enero para que su padre se lo tramitara en Uruguay; quiso dejar un margen contando conque podían tirarle el trámite para atrás, como en definitiva ocurrió.  -‘En Uruguay hay que sellarlo en el Consulado de España y en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay y ten presente que sin esos dos sellos no te admiten ningún documento, y luego acá hay que sellarlo en el Ministerio de Relaciones Exteriores en Madrid. Los dos sellos que hay que poner en Uruguay te salen plata, el de España no, aquí no te cobran nada.’ Sabrina continúa haciendo cuentas y llega a los 500 euros que ha debido abonar por trámites a lo largo de estos dos años… -‘entre la plata gastada acá y allá, más la nafta del auto de un amigo que me llevó hasta Madrid,’ (no hay oficinas del Ministerio de Relaciones Exteriores dónde se pueda realizar la gestión en ningún otro lugar de España) ‘más los gastos de tazas que ahora voy a tener que pagar… tengo que aclarar que la taza que se debe abonar cuando te salen los papeles es de poco más de cinco euros pero… siempre hay un pero… la empresa que te contrata debe pagar 172 euros con algo y, en mi caso como ya no trabajo en la empresa, eso lo voy a pagar yo, por tanto los costes se hicieron más altos’ costos que se van sumando como los que cobra el Consulado de Uruguay en Valencia ‘te cobra actualmente 70 euros por tomarte las huellas dactilares en un papel… y nada más, ya que el papel te lo dan y sos vos quién tenés que mandarlo a Uruguay y recurrir a que allá alguien te haga el trámite.’ Quizás todos los uruguayos que llegan al Consulado uruguayo en Valencia se asombren como Sabrina; allí trabajan… ¿uruguayos?... no, trabaja una chica argentina y otra española pero… ‘en las cinco oportunidades que fui al Consulado en Valencia jamás vi al Cónsul y además me encontré conque cuando en enero pregunté  por la nueva Ley de Extranjería (Ley que había entrado en vigencia el 22 de diciembre del año pasado) la argentina me respondió que no sabía nada porque aún no la tenían. “¡Qué cosa rara!” le dije, “yo la tengo y el consulado no?” y me ofrecí a enviársela por mail.”  Entre estas anécdotas que si no fueran más trágicas que cómicas para los intereses de nuestro país, nos harían reír, La Flaca nos cuenta que también preguntó por mail a nuestra Embajada por la Ley de 1870 y nunca recibió ninguna respuesta.  Sabrina en este momento no tiene trabajo. Los horarios del pub no son los adecuados a su nueva condición de madre. Ahora, con la residencia y el permiso de trabajo en la mano debe salir a competir por uno y puede hacerlo de igual a igual con cualquier trabajador, español, comunitario, emigrante… pero no lo hará en forma inmediata… - ‘Mi idea es ir a visitar a mi familia a Uruguay para que conozcan a mi hija y luego volver para entonces sí ponerme a buscar trabajo porque si lo encontrara ahora, ese viaje (con el que tanto sueña y que tanto ha añorado) no podría hacerlo por lo menos hasta dentro de  un año.’  Graciela Vera, periodista independiente, en Almería, el sur del norte, a 13 de febrero de 2004 A fines del 2005 nos enteramos con pena que el Permiso de Residencia entregado a Sabrina por las autoridades españolas por ser madre de una niña nacida en España, no fue suficiente mérito como para que también le permitieran trabajar lealmente en el país. Debió regresar con su hija a Uruguay. Para nosotros La Flaca es una uruguaya con doble derecho, el derecho de un Tratado y el derecho por maternidad.
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