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TRATADO DE 1870

FRACASO EN LA INMIGRACIÓN

PUBLICADO EN EL DIARIO ABC.ES DEL 6 DE AGOSTO 2006


LA inmigración ilegal procedente de las costas africanas ha desbordado por completo al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Las cifras demuestran que el número de los inmigrantes ilegales que han llegado a las Islas Canarias desde enero de este año triplica al de todo 2005 y las previsiones a corto plazo apuntan a un flujo incesante de cayucos en las próximas semanas (en lo que va de año han arribado 14.565 inmigrantes en 284 cayucos). La inoperancia del Ejecutivo está siendo evidente e inversamente proporcional a su capacidad para hacer promesas. Lleva ocho meses asumiendo compromisos que no se cumplen y anunciando cooperaciones con Europa y las autoridades de los Estados de origen que no terminan de arrancar. El Gobierno llegó tarde a la crisis de la frontera con Marruecos en Melilla y está llegando tarde a la crisis migratoria del Atlántico, a pesar de que fue avisado con tiempo, y quedando en evidencia cuando se confrontan los resultados concretos de su política en esta materia con la propaganda de los sucesivos planes anunciados. Hasta cinco planes -entre junio 2005 y julio de 2006- ha hecho público el Ejecutivo para hacer frente a la inmigración ilegal procedente de Africa y con destino en las Islas Canarias. Los resultados brillan por su ausencia, como en la colaboración de la Unión Europea en el control de las costas africanas, tantas veces calificada como un avance histórico en la implantación de una política común europea en materia de inmigración.
Como se desprende de los datos que hoy publica ABC, los medios materiales dispuestos por la Agencia Europea de Fronteras nada tienen que ver con los anunciados por el Ejecutivo español a finales de mayo para ejecutar el proyecto «Hera». Entonces se dijo que el plan de control de las costas africanas contaría con cinco patrulleras, cinco helicópteros, un avión así como oficiales de enlace y tripulaciones adecuadas para la misión. A día de hoy, transcurrida la primera semana de agosto y con una perspectiva inquietante de nuevas avalanchas de cayucos, sólo están confirmados dos barcos -uno italiano y otro portugués, éste limitado a Cabo Verde- y un avión italiano. Sobre el terreno, únicamente operan dos patrulleras y un helicóptero españoles. Nada que ver con lo anunciado a bombo y platillo por el Gobierno socialista y, además, sin fecha concreta para que empiece a operar el dispositivo europeo, o lo que quede de él.
Este es el escenario de un fracaso sin paliativos del Gobierno español en lo que afecta a su propia responsabilidad en la protección de las fronteras marítimas del Estado y en lo que se refiere a la implicación de la Unión Europea en la corresponsabilidad de los costes materiales y económicos de ese esfuerzo. Pero nada es gratuito en política exterior y el Gobierno lo está comprobando también en este ámbito de la inmigración ilegal, donde Malta le ha puesto en jaque durante una semana con el buque «Francisco y Catalina» sin que la posición española contara con un firme respaldo comunitario. En este sentido, se está recogiendo lo que se sembró con la regularización masiva de inmigrantes, que según dijo el Gobierno iba a ser «la envidia de Europa» y ha acabado siendo un punto de inflexión a la baja en las relaciones con los socios europeos, dentro de un contexto de pérdida constante de influencia.
No es excusa para el Gobierno español que la ayuda europea no llegue. Cada día que pase sin tomar medidas drásticas en la vigilancia marítima y en la presión a los Estados de origen, la situación irá a peor y las decisiones futuras serán aún más costosas

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