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TRATADO DE 1870

Y VA OTRO PERO...

   

Los derechos de otro uruguayo a trabajar en España fueron reconocidos por la justicia de este país.

 

Podría escribir sobre este tema pero no voy a hacerlo. Al menos hasta que no entienda muchos porqué.

 

¿Porqué el gobierno español se empeña en desconocer derechos que el Tribunal Supremo reconoce?

 

¿Porqué nuestro gobierno no hace valer esos derechos que la justicia española acepta como válidos?

 

¿Porqué desde nuestra Cancillería no se realiza una reclamación que abarque a todos los uruguayos que están en España en condiciones de precariedad legal porque le son denegados los permisos a que tienen derecho por el Tratado de 1870 y por el de 1972?

 

¿Porqué para que se les de oportunidades tienen que gastar dinero que muchas veces no tienen en pagar abogados, encarar los gastos de una demanda y todavía subsistir trabajando como irregulares?

 

Cuando tenga respuestas entonces escribiré, hoy no siento que decir que somos felices porque otro compatriota lo logró, de respuesta a miles que no encuentran soluciones.

 Graciela Vera, periodista independiente, en Almería, el sur del norte a  19 mayo de 2004

GALICIA TOMÓ LA BANDERA

 ¿Y POR CASA COMO ANDAMOS? 

¡Vaya que lo sabemos! los uruguayos tenemos derechos a residir y trabajar en España en iguales condiciones que los españoles según el Tratado firmado por ambos gobiernos en 1870 y que uno más reciente de 1972 no hace más que ratificar. 

Para nadie es noticia, muchos uruguayos han obtenido fallos favorables de diferentes juzgados de España e incluso del Tribunal Supremo cuando han reclamado sus derechos en base al Tratado de 1870. Pero de allí a que se reconozcan esos derechos hay un mundo. 

No podemos exigir que nuestro Ministro de Relaciones Exteriores destrabe en un santiamén  lo que el gobierno de España -ni el anterior del PP, ni éste del PSOE- quieren hacer:  el cumplimiento de Tratados que, según las palabras de jerarcas que hemos entrevistado, no está en condiciones de acatar porque  ‘hacerlo sería como abrir las puertas’ Durante un tiempo intentamos hablar con representantes de la Cancillería uruguaya o allegados al Ministerio que conocían a fondo el tema que nos interesa.

No lo logramos, por eso damos la bienvenida a las declaraciones del actual Ministro de Relaciones Exteriores Reynaldo Gargano cuando dice que: ‘nuestra postura es defender la tesitura de que los Tratados están vigentes, y que los tribunales españoles además están de acuerdo con esto’, algo en lo  que también nosotros  estamos de acuerdo, pero nos produce un poco de zozobra que no figuren en sus archivos, datos concretos y deba remitirse a hilvanar en el aire cuando agrega que esto es así porque ‘ se han dictado ya, creo que cuatro resoluciones". 

No sabemos si ‘se vaciaron los cajones’ o sus antecesores no priorizaron este asunto pero el interés del actual gobierno uruguayo en seguir de cerca el cumplimiento de los tratados  internacionales y reclamar reciprocidades representan un cambio notorio y permite que los cientos de uruguayos que no pueden acreditar los requisitos necesarios para obtener los papeles de regularización en el proceso actual, se encuentren medianamente esperanzados.  

¿APOYO O DEMAGOGIA?  

Los Nacionalistas gallegos del BNG han reclamado a la Xunta que inste al Gobierno español para que cumpla el tratado de Paz y Amistad firmado en 1870 entre España y Uruguay.  

El portavoz parlamentario Xosé Manuel Beiras instó al Ejecutivo central a que considere la legalidad internacional y cumpla la validez y vigencia del mismo, aplicando el derecho de los ciudadanos uruguayos a residir y trabajar en España.  

Realmente son pocas las esperanzas que podemos poner en el éxito de esta iniciativa gallega,  ya que el Tratado en cuestión por contraprestación es mucho más afín a Galicia que al resto de las Comunidades Autónomas.  Más allá de ello, la propuesta pierde singularidad para acceder a la categoría de ‘demagogia’ cuando se señala, que es la llegada del Frente Amplio al poder lo que ‘posibilita’ que se pueda producir una ‘necesaria revisión estratégica’, con carácter urgente del cumplimiento del subsodicho Tratado Internacional de 1870. 

Correspondió a la diputada nacionalista del BNG, Olaia Fernández reclamar ante el Congreso de los Diputados el inmediato cumplimiento del Tratado, señalando que su partido exige el respeto de los derechos humanos y de la democracia por encima de la Ley de Extranjería.  

Fernández hizo hincapié en el incumplimiento del Estado español de este Tratado que significaría, según sus palabras, la doble nacionalidad para los uruguayos que viven en España.

Por su parte la responsable de Emigración del BNG, Ana Miranda, señaló que se trata de un Tratado de Reciprocidad que se superpone a la Ley de Extranjería y en este sentido, los nacionalistas gallegos exigen que el Estado Español respete aquello que firma y que garantice la igualdad de derechos entre españoles y uruguayos en España, como el mismo fue respetado en Uruguay. 

Obtener que el gobierno español reconozca los derechos de los uruguayos sería un logro importantísimo, pero no creemos que hayan vueltas de tuerca ‘sin precedentes’ porque, más allá de que en los dos países gobierna la izquierda, no olvidamos que el Tratado de 1992 que ratifica plenamente al de 1870 y no por ello impide que se vulneren por España los derechos de los uruguayos, fue firmado por el también socialista Felipe González en representación de España y por el Dr. Luis Alberto Lacalle (Partido Nacional) por  Uruguay y que, durante el mandato al frente del gobierno de Uruguay del Dr. Jorge Batlle (Partido Colorado), el gobierno español ‘prometió’ abrir mesas de diálogo que en definitiva nunca se llevaron a cabo. 

Los uruguayos siguen siendo deportados, como lo son los argentinos, los chilenos y otros desesperados provenientes de países que también tienen convenios firmados con España. 

Pero  también reconocemos que  algunas veces los uruguayos merecen ser deportados y con acciones delictivas como falsificación de documentos, por poner un solo ejemplo reciente, no sólo ponen en juego su permanencia sino que subliminalmente se ve perjudicada la causa de todos.  Para éstos no pretendemos reclamar derechos.  

Graciela Vera, periodista independiente, en Almería, el sur del norte, a 18 de marzo de 2004 

He dado en reiteradas ocasiones mi opinión sobre este tema. En este blog intento reunir los distintos artículos que he escrito e invito a participar a quienes tengan una opinión valedera, quieran comunicar o informar sobre este tema a emigrante_inmigrante@yahoo.es

 

¡YA TENGO LOS PAPELES!

¡YA TENGO LOS PAPELES! El grito de Sabrina se debe de haber oído en todos los rincones del planeta donde haya un uruguayo. ¡Ya tengo los papeles! una noticia que a través del correo personal o de foros de compatriotas comenzó a inundar nuestros ordenadores. No era un SPAM, era la buena nueva que se iba retransmitiendo de unos a otros.   Pero la alegría de que a Sabrina González le hayan otorgado los papeles que la legalizan en España no es de ninguna manera una puerta que se abre a otros uruguayos, porque la rendija que se abrió para Sabrina lo hizo por motivos especiales más que por reconocimiento de derechos. Sabrina, “La Flaca” para los amigos, es de Montevideo donde estudiaba Derecho sin llegar a encontrar alicientes económicos que le retuvieran allí.  Todo lo contrario, como para muchos uruguayos la tranquera del paisito se cerraba detrás suyo y los caminos del mundo se presentaban como opciones, difíciles pero posibles.  -¿Cuándo y porqué decidiste venir a España? -‘Fue en el 2002 debido básicamente a la situación económica del Uruguay, por entonces me era imposible conseguir un trabajo que me permitiera, por lo menos pagarme los boletos para ir a estudiar a la Facultad.A su vez los trabajos con sueldos mediocres me exigían de 10 a 12 horas, por lo que no iba a poder estudiar… entonces decidí irme del país… al fin y al cabo, para perder 2 o 3 años de carrera prefería hacerlo en un país que me resultara más redituable económicamente.La desesperación de ver a tanta gente pasando mal y no poder ayudar, eso también influyó en mi decisión.’ - ¿Cómo era tu vida en Uruguay?- ‘Yo vivía con mi abuela y la situación de ella tampoco era económicamente buena. Yo consideraba que más que una compañía era un peso, una boca más y ya con 24 años uno no puede sentirse así. A esa edad ya se tiene la necesidad de “ser alguien” o por lo menos, no depender hasta en lo más básico de tus mayores.’ La historia de Sabrina no difiere mucho de la de tantos jóvenes uruguayos que hoy atesoran lo que guardan de la tierra donde nacieron: generalmente un termo y un mate y el recuerdo de los que quedaron lejos. Como ella, muchos han llegado solos, muchos sin referencias ni conocimientos; Sabrina tenía una amiga que vino a España un año antes que ella y que la recibiría en su casa.  -¿Comenzaste a gestionar los papeles de residencia enseguida de tu llegada?-‘Si, los papeles los comencé a gestionar desde que llegué… bueno, otra amiga que vivía en Ibiza me avisó que debía pedir cita en extranjería para solicitar el NIE y eso fue lo que hice porque el NIE no te lo dan si ya pasaste los tres meses de estar en España.’El NIE es el número de identidad de extranjero y se caracteriza por llevar una X que identifica el documento como de un no comunitario. Ese número es el que figurará en toda la documentación que se le otorgue a la persona. Sabrina recuerda las idas y venidas que tuvo que dar para obtener ese documento y es muy consciente de porqué, por fin se lo otorgaron.  -‘Es bravo… muy bravo… en extranjería tampoco ayudan porque te tratan mal, como que fueses un perro y entonces uno se va desalentando y lo único que piensa es en volver.La única pregunta que se te viene a la cabeza es ¿porqué me tiene que pasar esto a mi?Yo solicité el NIE y no tuve problemas, aunque tengo entendido que ahora lo deniegan pero a mí en su momento no me lo negaron y eso fue una suerte. Creo que en ello influyó que llevé todos los papeles de estudios que tenía en Uruguay y que fui muy arreglada muy bien vestida, con un trajecito de pantalón y chaqueta… maquillada...’ No dejamos de sonreír porque sabemos que lo que hizo Sabrina influye en todos los órdenes y más entre los funcionarios de un país al que llegan emigrantes de distintas culturas y en no pocos casos mal vestidos o vestidos con ropa que no se ajusta a las costumbres occidentales. -‘Recuerdo que llegué a Extranjería y me presenté diciendo que necesitaba comprarme un auto para poder ir a estudiar a “Los Naranjos” que es la facultad de Derecho de Valencia...’; rememora y sonríe con picardía: ‘- me puse a charlar con la mujer que me atendió y ella hasta me hizo un mapa de cómo llegar a Los Naranjos.’  - ¿Recuerdas tus primeros tiempos en España?- Yo llegué el 8 de mayo; de Uruguay salí el 7 y previa escala en Sao Pablo y Madrid llegué a Valencia.En julio comencé a trabajar en un bar dentro de un camping. El sueldo no era mucho pero por lo menos era algo, pero no podía considerarse un trabajo que entusiasmara… en los últimos días de agosto decidí ir a vivir con mis tíos en Galicia porque en Valencia no podía conseguir un trabajo que me permitiera automantenerme y entonces… con mi amiga nos fuimos a tomar algo como despedida y el dueño del pub me ofreció trabajo y… allí comencé a trabajar’.   Nos confiesa que nunca sintió temor de que la expulsaran de España porque ello es difícil salvo que se haya cometido algún delito; -‘Ojo que digo difícil y no imposible… sé que hay personas que llegan a Barajas y las mandan para atrás; pero esas personas como se dice, no han alcanzado a entrar en España’. Y se reafirma en que considera improbable que quienes están viviendo aquí y no tienen sus papeles en regla vayan a ser expulsados; -‘además en realidad yo me moría de ganas de volver… (risas) de hecho en su momento me arrepentí de haberme venido tan lejos y pensé que quizás hubiera sido mejor  probar suerte en Brasil O Chile que están mas cerca de Uruguay…’ Continúa relatándonos sus experiencias en España, sus primeros tiempos en este país que en temas de emigración resulta tan contradictorio porque si por un lado necesita de los emigrantes para su propia subsistencia por otro les cierra las puertas y traba sus derechos. - ‘Estaba trabajando el el pub y en enero me entero de mi embarazo. Por entonces me habían dado cita para presentarme en la Dirección de Extranjería en marzo y fui, presenté la oferta laboral que mi jefe me había hecho ya en el segundo mes de trabajo aunque, a estas alturas yo había dejado de trabajar porque me resultaba insoportable el horario del pub y tener que permanecer 8 horas de pie en un ambiente viciado.

Él, mi ex jefe, me había dicho que me quedara con la propuesta laboral porque estaba muy conforme conmigo y quería ayudarme con mis papeles. Y así lo hizo’.

Llega marzo del 2003 y Sabrina concurre a la Dirección de Extranjería donde le aconsejan que esperara hasta el nacimiento de su hijo y entonces presentara todos los papeles agregada a éstos la partida de nacimiento de su hijo. El 30 de agosto nace Victoria y el 24 de octubre pide nuevamente cita en Extranjería la que le dan para el 5 de febrero del 2004. Y entonces surge otro tropiezo, leve en su caso pero no por ello menos molesto.  - ‘El 5 de febrero me tiraron atrás el certificado de buena conducta porque no estaba sellado en el Ministerio de Relaciones Exteriores de España…’ para que cumplimente ese trámite le dan una nueva cita, ahora para el 10 de febrero y el día 6 Sabrina debe viajar a Madrid para hacer sellar el certificado. –‘Y el 10 me entregaron la resolución concediéndome permiso de residencia y de trabajo’. Felicitaciones Sabrina, has cruzado la línea y ahora entras en las estadísticas de los “legales” pero ¿qué pasa con los cientos de uruguayos sin papeles que hay en esta tierra que en la escuela nos dijeron que era nuestra “madre patria”?. Ambas sabemos que sus perspectivas no son las más halagüeñas y Sabrina sabe además porqué ella hoy puede gritar ese “YA TENGO LOS PAPELES”. - ‘Soy consciente de que los papeles me los dieron porque tengo una hija española, de lo contrario no me los daban por más oferta laboral que presentase’.  Pero después de la alegría viene el balance y del mismo surge que quizás la parte más onerosa para los emigrantes que realizan las gestiones no sea lo que les cobran en España sino el costo de los documentos que necesitan desde Uruguay. - ¿Cuánto piensas que te ha costado regularizar tu situación?- ‘El gasto económico en estos dos años por concepto de “papeles” ha sido superior a los quinientos euros. El certificado de buena conducta (a gestionar en Uruguay) sale actualmente 70 euros aunque el primero que saqué me costó 85, así que ese bendito pape, que tuve que sacar dos veces, terminó costándome 155 euros y, referente a esto es importante que los uruguayos que se encuentran aquí sepan que el certificado es válido sólo por tres meses, por lo tanto les conviene pedirlo a Uruguay cuando ya sepan el día que tienen turno en extranjería.’ Quiere ayudar a muchos con su experiencia y por ello nos informa que, sabiendo que tenía cita en febrero ella envió en enero el papel en enero para que su padre se lo tramitara en Uruguay; quiso dejar un margen contando conque podían tirarle el trámite para atrás, como en definitiva ocurrió.  -‘En Uruguay hay que sellarlo en el Consulado de España y en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay y ten presente que sin esos dos sellos no te admiten ningún documento, y luego acá hay que sellarlo en el Ministerio de Relaciones Exteriores en Madrid. Los dos sellos que hay que poner en Uruguay te salen plata, el de España no, aquí no te cobran nada.’ Sabrina continúa haciendo cuentas y llega a los 500 euros que ha debido abonar por trámites a lo largo de estos dos años… -‘entre la plata gastada acá y allá, más la nafta del auto de un amigo que me llevó hasta Madrid,’ (no hay oficinas del Ministerio de Relaciones Exteriores dónde se pueda realizar la gestión en ningún otro lugar de España) ‘más los gastos de tazas que ahora voy a tener que pagar… tengo que aclarar que la taza que se debe abonar cuando te salen los papeles es de poco más de cinco euros pero… siempre hay un pero… la empresa que te contrata debe pagar 172 euros con algo y, en mi caso como ya no trabajo en la empresa, eso lo voy a pagar yo, por tanto los costes se hicieron más altos’ costos que se van sumando como los que cobra el Consulado de Uruguay en Valencia ‘te cobra actualmente 70 euros por tomarte las huellas dactilares en un papel… y nada más, ya que el papel te lo dan y sos vos quién tenés que mandarlo a Uruguay y recurrir a que allá alguien te haga el trámite.’ Quizás todos los uruguayos que llegan al Consulado uruguayo en Valencia se asombren como Sabrina; allí trabajan… ¿uruguayos?... no, trabaja una chica argentina y otra española pero… ‘en las cinco oportunidades que fui al Consulado en Valencia jamás vi al Cónsul y además me encontré conque cuando en enero pregunté  por la nueva Ley de Extranjería (Ley que había entrado en vigencia el 22 de diciembre del año pasado) la argentina me respondió que no sabía nada porque aún no la tenían. “¡Qué cosa rara!” le dije, “yo la tengo y el consulado no?” y me ofrecí a enviársela por mail.”  Entre estas anécdotas que si no fueran más trágicas que cómicas para los intereses de nuestro país, nos harían reír, La Flaca nos cuenta que también preguntó por mail a nuestra Embajada por la Ley de 1870 y nunca recibió ninguna respuesta.  Sabrina en este momento no tiene trabajo. Los horarios del pub no son los adecuados a su nueva condición de madre. Ahora, con la residencia y el permiso de trabajo en la mano debe salir a competir por uno y puede hacerlo de igual a igual con cualquier trabajador, español, comunitario, emigrante… pero no lo hará en forma inmediata… - ‘Mi idea es ir a visitar a mi familia a Uruguay para que conozcan a mi hija y luego volver para entonces sí ponerme a buscar trabajo porque si lo encontrara ahora, ese viaje (con el que tanto sueña y que tanto ha añorado) no podría hacerlo por lo menos hasta dentro de  un año.’  Graciela Vera, periodista independiente, en Almería, el sur del norte, a 13 de febrero de 2004 A fines del 2005 nos enteramos con pena que el Permiso de Residencia entregado a Sabrina por las autoridades españolas por ser madre de una niña nacida en España, no fue suficiente mérito como para que también le permitieran trabajar lealmente en el país. Debió regresar con su hija a Uruguay. Para nosotros La Flaca es una uruguaya con doble derecho, el derecho de un Tratado y el derecho por maternidad.

¡YA TENGO LOS PAPELES!

El grito de Sabrina se debe de haber oído en todos los rincones del planeta donde haya un uruguayo. 

¡Ya tengo los papeles!

una noticia que a través del correo personal o de foros de compatriotas comenzó a inundar nuestros ordenadores. No era un SPAM, era la buena nueva que se iba retransmitiendo de unos a otros.  

 Pero la alegría de que a Sabrina González le hayan otorgado los papeles que la legalizan en España no es de ninguna manera una puerta que se abre a otros uruguayos, porque la rendija que se abrió para Sabrina lo hizo por motivos especiales más que por reconocimiento de derechos. 

Sabrina, “La Flaca” para los amigos, es de Montevideo donde estudiaba Derecho sin llegar a encontrar alicientes económicos que le retuvieran allí.  Todo lo contrario, como para muchos uruguayos la tranquera del paisito se cerraba detrás suyo y los caminos del mundo se presentaban como opciones, difíciles pero posibles.  

-¿Cuándo y porqué decidiste venir a España? -‘Fue en el 2002 debido básicamente a la situación económica del Uruguay, por entonces me era imposible conseguir un trabajo que me permitiera, por lo menos pagarme los boletos para ir a estudiar a la Facultad.A su vez los trabajos con sueldos mediocres me exigían de 10 a 12 horas, por lo que no iba a poder estudiar… entonces decidí irme del país… al fin y al cabo, para perder 2 o 3 años de carrera prefería hacerlo en un país que me resultara más redituable económicamente.La desesperación de ver a tanta gente pasando mal y no poder ayudar, eso también influyó en mi decisión.’ 

- ¿Cómo era tu vida en Uruguay?- ‘Yo vivía con mi abuela y la situación de ella tampoco era económicamente buena. Yo consideraba que más que una compañía era un peso, una boca más y ya con 24 años uno no puede sentirse así. A esa edad ya se tiene la necesidad de “ser alguien” o por lo menos, no depender hasta en lo más básico de tus mayores.’ 

La historia de Sabrina no difiere mucho de la de tantos jóvenes uruguayos que hoy atesoran lo que guardan de la tierra donde nacieron: generalmente un termo y un mate y el recuerdo de los que quedaron lejos. Como ella, muchos han llegado solos, muchos sin referencias ni conocimientos; Sabrina tenía una amiga que vino a España un año antes que ella y que la recibiría en su casa.  -¿Comenzaste a gestionar los papeles de residencia enseguida de tu llegada?-‘Si, los papeles los comencé a gestionar desde que llegué… bueno, otra amiga que vivía en Ibiza me avisó que debía pedir cita en extranjería para solicitar el NIE y eso fue lo que hice porque el NIE no te lo dan si ya pasaste los tres meses de estar en España.’El NIE es el número de identidad de extranjero y se caracteriza por llevar una X que identifica el documento como de un no comunitario. Ese número es el que figurará en toda la documentación que se le otorgue a la persona. Sabrina recuerda las idas y venidas que tuvo que dar para obtener ese documento y es muy consciente de porqué, por fin se lo otorgaron.  -‘Es bravo… muy bravo… en extranjería tampoco ayudan porque te tratan mal, como que fueses un perro y entonces uno se va desalentando y lo único que piensa es en volver.La única pregunta que se te viene a la cabeza es ¿porqué me tiene que pasar esto a mi?Yo solicité el NIE y no tuve problemas, aunque tengo entendido que ahora lo deniegan pero a mí en su momento no me lo negaron y eso fue una suerte. Creo que en ello influyó que llevé todos los papeles de estudios que tenía en Uruguay y que fui muy arreglada muy bien vestida, con un trajecito de pantalón y chaqueta… maquillada...’ No dejamos de sonreír porque sabemos que lo que hizo Sabrina influye en todos los órdenes y más entre los funcionarios de un país al que llegan emigrantes de distintas culturas y en no pocos casos mal vestidos o vestidos con ropa que no se ajusta a las costumbres occidentales. -‘Recuerdo que llegué a Extranjería y me presenté diciendo que necesitaba comprarme un auto para poder ir a estudiar a “Los Naranjos” que es la facultad de Derecho de Valencia...’; rememora y sonríe con picardía: ‘- me puse a charlar con la mujer que me atendió y ella hasta me hizo un mapa de cómo llegar a Los Naranjos.’  - ¿Recuerdas tus primeros tiempos en España?- Yo llegué el 8 de mayo; de Uruguay salí el 7 y previa escala en Sao Pablo y Madrid llegué a Valencia.En julio comencé a trabajar en un bar dentro de un camping. El sueldo no era mucho pero por lo menos era algo, pero no podía considerarse un trabajo que entusiasmara… en los últimos días de agosto decidí ir a vivir con mis tíos en Galicia porque en Valencia no podía conseguir un trabajo que me permitiera automantenerme y entonces… con mi amiga nos fuimos a tomar algo como despedida y el dueño del pub me ofreció trabajo y… allí comencé a trabajar’.   Nos confiesa que nunca sintió temor de que la expulsaran de España porque ello es difícil salvo que se haya cometido algún delito; -‘Ojo que digo difícil y no imposible… sé que hay personas que llegan a Barajas y las mandan para atrás; pero esas personas como se dice, no han alcanzado a entrar en España’. Y se reafirma en que considera improbable que quienes están viviendo aquí y no tienen sus papeles en regla vayan a ser expulsados; -‘además en realidad yo me moría de ganas de volver… (risas) de hecho en su momento me arrepentí de haberme venido tan lejos y pensé que quizás hubiera sido mejor  probar suerte en Brasil O Chile que están mas cerca de Uruguay…’ Continúa relatándonos sus experiencias en España, sus primeros tiempos en este país que en temas de emigración resulta tan contradictorio porque si por un lado necesita de los emigrantes para su propia subsistencia por otro les cierra las puertas y traba sus derechos. - ‘Estaba trabajando el el pub y en enero me entero de mi embarazo. Por entonces me habían dado cita para presentarme en la Dirección de Extranjería en marzo y fui, presenté la oferta laboral que mi jefe me había hecho ya en el segundo mes de trabajo aunque, a estas alturas yo había dejado de trabajar porque me resultaba insoportable el horario del pub y tener que permanecer 8 horas de pie en un ambiente viciado.

Él, mi ex jefe, me había dicho que me quedara con la propuesta laboral porque estaba muy conforme conmigo y quería ayudarme con mis papeles. Y así lo hizo’.

Llega marzo del 2003 y Sabrina concurre a la Dirección de Extranjería donde le aconsejan que esperara hasta el nacimiento de su hijo y entonces presentara todos los papeles agregada a éstos la partida de nacimiento de su hijo. El 30 de agosto nace Victoria y el 24 de octubre pide nuevamente cita en Extranjería la que le dan para el 5 de febrero del 2004. Y entonces surge otro tropiezo, leve en su caso pero no por ello menos molesto.  - ‘El 5 de febrero me tiraron atrás el certificado de buena conducta porque no estaba sellado en el Ministerio de Relaciones Exteriores de España…’ para que cumplimente ese trámite le dan una nueva cita, ahora para el 10 de febrero y el día 6 Sabrina debe viajar a Madrid para hacer sellar el certificado. –‘Y el 10 me entregaron la resolución concediéndome permiso de residencia y de trabajo’. Felicitaciones Sabrina, has cruzado la línea y ahora entras en las estadísticas de los “legales” pero ¿qué pasa con los cientos de uruguayos sin papeles que hay en esta tierra que en la escuela nos dijeron que era nuestra “madre patria”?. Ambas sabemos que sus perspectivas no son las más halagüeñas y Sabrina sabe además porqué ella hoy puede gritar ese “YA TENGO LOS PAPELES”. - ‘Soy consciente de que los papeles me los dieron porque tengo una hija española, de lo contrario no me los daban por más oferta laboral que presentase’.  Pero después de la alegría viene el balance y del mismo surge que quizás la parte más onerosa para los emigrantes que realizan las gestiones no sea lo que les cobran en España sino el costo de los documentos que necesitan desde Uruguay. - ¿Cuánto piensas que te ha costado regularizar tu situación?- ‘El gasto económico en estos dos años por concepto de “papeles” ha sido superior a los quinientos euros. El certificado de buena conducta (a gestionar en Uruguay) sale actualmente 70 euros aunque el primero que saqué me costó 85, así que ese bendito pape, que tuve que sacar dos veces, terminó costándome 155 euros y, referente a esto es importante que los uruguayos que se encuentran aquí sepan que el certificado es válido sólo por tres meses, por lo tanto les conviene pedirlo a Uruguay cuando ya sepan el día que tienen turno en extranjería.’ Quiere ayudar a muchos con su experiencia y por ello nos informa que, sabiendo que tenía cita en febrero ella envió en enero el papel en enero para que su padre se lo tramitara en Uruguay; quiso dejar un margen contando conque podían tirarle el trámite para atrás, como en definitiva ocurrió.  -‘En Uruguay hay que sellarlo en el Consulado de España y en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay y ten presente que sin esos dos sellos no te admiten ningún documento, y luego acá hay que sellarlo en el Ministerio de Relaciones Exteriores en Madrid. Los dos sellos que hay que poner en Uruguay te salen plata, el de España no, aquí no te cobran nada.’ Sabrina continúa haciendo cuentas y llega a los 500 euros que ha debido abonar por trámites a lo largo de estos dos años… -‘entre la plata gastada acá y allá, más la nafta del auto de un amigo que me llevó hasta Madrid,’ (no hay oficinas del Ministerio de Relaciones Exteriores dónde se pueda realizar la gestión en ningún otro lugar de España) ‘más los gastos de tazas que ahora voy a tener que pagar… tengo que aclarar que la taza que se debe abonar cuando te salen los papeles es de poco más de cinco euros pero… siempre hay un pero… la empresa que te contrata debe pagar 172 euros con algo y, en mi caso como ya no trabajo en la empresa, eso lo voy a pagar yo, por tanto los costes se hicieron más altos’ costos que se van sumando como los que cobra el Consulado de Uruguay en Valencia ‘te cobra actualmente 70 euros por tomarte las huellas dactilares en un papel… y nada más, ya que el papel te lo dan y sos vos quién tenés que mandarlo a Uruguay y recurrir a que allá alguien te haga el trámite.’ Quizás todos los uruguayos que llegan al Consulado uruguayo en Valencia se asombren como Sabrina; allí trabajan… ¿uruguayos?... no, trabaja una chica argentina y otra española pero… ‘en las cinco oportunidades que fui al Consulado en Valencia jamás vi al Cónsul y además me encontré conque cuando en enero pregunté  por la nueva Ley de Extranjería (Ley que había entrado en vigencia el 22 de diciembre del año pasado) la argentina me respondió que no sabía nada porque aún no la tenían. “¡Qué cosa rara!” le dije, “yo la tengo y el consulado no?” y me ofrecí a enviársela por mail.”  Entre estas anécdotas que si no fueran más trágicas que cómicas para los intereses de nuestro país, nos harían reír, La Flaca nos cuenta que también preguntó por mail a nuestra Embajada por la Ley de 1870 y nunca recibió ninguna respuesta.  Sabrina en este momento no tiene trabajo. Los horarios del pub no son los adecuados a su nueva condición de madre. Ahora, con la residencia y el permiso de trabajo en la mano debe salir a competir por uno y puede hacerlo de igual a igual con cualquier trabajador, español, comunitario, emigrante… pero no lo hará en forma inmediata… - ‘Mi idea es ir a visitar a mi familia a Uruguay para que conozcan a mi hija y luego volver para entonces sí ponerme a buscar trabajo porque si lo encontrara ahora, ese viaje (con el que tanto sueña y que tanto ha añorado) no podría hacerlo por lo menos hasta dentro de  un año.’ 

 Graciela Vera, periodista independiente, en Almería, el sur del norte, a 13 de febrero de 2004 

A fines del 2005 nos enteramos con pena que el Permiso de Residencia entregado a Sabrina por las autoridades españolas por ser madre de una niña nacida en España, no fue suficiente mérito como para que también le permitieran trabajar lealmente en el país. Debió regresar con su hija a Uruguay. Para nosotros La Flaca es una uruguaya con doble derecho, el derecho de un Tratado y el derecho por maternidad.

ASÍ SOMOS: ¡SIMPLEMENTE URUGUAYOS!

  Desde que vivo en España me he encontrado conque la ignorancia sobre esos 176.215 kilómetros cuadrados de tierra americana que se ubican entre los paralelos 30 y 35 de Latitud Sur y los meridianos 53 y 58 de Longitud Oeste y donde 3.200.000 habitantes disfrutan de una de las democracias más dignas del mundo; es tanta que prácticamente nos confunden, muy a nuestro pesar, con argentinos, paraguayos o, en una ya desinformación total de lo que es América, con caribeños, venezolanos o colombianos.   

No nos consideramos más pero tampoco menos que cualquier otro país, no importa en que categoría lo haya ubicado su desarrollo económico. 

En el caso de Uruguay, su escasa superficie y su población envejecida (quizás adelantándose en América al signo europeo), le hacen dependiente económicamente de sus gigantescos y fluctuantes vecinos: Argentina y Brasil.  

No obstante ha sabido sortear con mejor éxito que éstos los últimos avatares y ante los primeros signos de recuperación de los mismos ha reiniciado con paso muy firme la suya propia.  

Cuando nuestra producción perdió los principales mercados europeos,  cuando la Comunidad cerró fronteras y creó subvenciones que afectaron notoriamente la economía de toda América comenzamos a exportar un material diferente: hombres y mujeres jóvenes –y no tanto-.  

Ahora encontramos que Europa también les cierra sus fronteras sin tener en cuenta que la mayoría de ellos llega con un bagaje cultural superior a la media del continente que los recibe.

Pero de ello hablaremos en otro momento como también en otra oportunidad me extenderé sobre la cultura democrática de mi país, la que como se dice comúnmente, “ya usa pantalones largos”. 

Desde que hace 174 años se Juró la primera Constitución los uruguayos hemos sido dueños de nuestro destino, aún en los momentos cruciales de la dictadura de la década de los 70 del siglo pasado.  

Ya por entonces, el sano ejercicio de la democracia nos había acostumbrado a que a más de elegir a nuestros gobernantes, tenemos el derecho a decir NO a sus decisiones.  

Los militares en una de sus arrogancias dictatoriales quisieron cambiar la Constitución uruguaya agregando un artículo que representaba su ingerencia futura en el Poder Ejecutivo.

Cometieron un error cuando no tuvieron en cuenta la educación cívica de los uruguayos. Convocaron a las urnas, ni siquiera la dictadura se atrevió a cambiar la Constitución sin apoyo del pueblo y el rotundo NO asombró al mundo, no acostumbrado a una derrota tal y tan pública de los mandamases en ejercicio del poder.  

Pero también los gobiernos electos democráticamente han debido aceptar las decisiones de ese pueblo“siempre soberano” y cuando una Ley perjudicó al patrimonio nacional como cuando se vendieron empresas públicas también se dijo NO, o SI, dependiendo de cómo se hacía la pregunta.

Y se derrogaron leyes que una mayoría parlamentaria había aprobado.  No han sido pocas las consultas populares.

El sano ejercicio de la democracia las avala. Pero no se crea que se hacen así porque sí un día y otro también.

Un plebiscito lleva su tiempo y tiene requisitos muy bien estipulados y respetados en la Constitución. Debe ser solicitado por la firma de un porcentaje determinado de los votantes.

Se verifican esas firmas por la Corte Electoral que es quién decide si da luz verde al plebiscito.  

No todas “las juntadas de firma” para plebiscitar tienen éxito. No siempre el pueblo, que generalmente es muy inteligente, firma todo lo que le ponen delante, ni todos los que avalan con su firma un plebiscito votan a favor de lo propuesto.   

En Uruguay, a diferencia de otros países del continente, se plebiscitó la que todos comprenderán a que me refiero si la identifico como “Ley de Punto Final”.

Y en Uruguay fue una amplia mayoría por voto libre la que decidió comenzar de nuevo sin mirar atrás. Yo estaba del otro lado, del de los que querían cobrar las deudas.

Hoy reconozco que en mi país primó la cordura y la inteligencia de sus gentes y que quienes ahora quieren revolver lo que se resolvió libremente no hacen más que seguir pautas fijadas por los que nunca aceptarán países realmente orgullosos de sus democracias. 

Pero nada de esto parece haber importado al mundo. Un país donde su gente se juega cada día por el trabajo y el respeto no es titular de ninguna agencia de noticias.

Dicho de otra forma: no es redituable perder minutos de información en él. Ahora nuestro presidente está ahora en España.

¿Lo sabe alguien?; ¿Le interesa a alguien la visita del Dr. Jorge Batlle, presidente de un pequeño país de América que viene a pedir oportunidades para nuestra producción y el trato digno que a partir de un Tratado incumplido por el gobierno español, reclaman 20mil uruguayos que están trabajando en vuestro país.  

Quizás no. Como tampoco fue noticia el plebiscito en el que hace escasos dos meses Uruguay volvió a decir NO.

Fue un ejemplo de civismo con una presencia de casi el 90 por ciento de votantes no siendo el voto obligatorio como lo es en la elección de autoridades.  

Si hubieran habido represalias, si el Presidente hubiera salido a denunciar “traiciones a la patria” y otras patrañas, entonces Uruguay hubiera sido titular en los noticieros, tapa de diario y seguramente en ese mundo que nos ignora se hubiera dicho: “otro país de esos”.

Seguro que no serán estos los titulares que nos traigan al tapete, quizás si nos pusiéramos a explicar que hacemos los uruguayos en el mundo habría hasta algún asombrado ¡oh!.  

Para hacer conocer Uruguay voy a recrear algunos párrafos de una carta que escribió previo a ese plebiscito del 7 de diciembre del 2003 uno de los conocidos de la literatura oriental: Eduardo Galeano.

  “Los uruguayos tenemos cierta tendencia a creer que nuestro país existe, pero el mundo no se entera. Los grandes medios de comunicación, los que tienen influencia universal, jamás mencionan a esta nación chiquita y perdida al sur del mapa. Por excepción, la prensa británica se ocupó de nosotros, en vísperas de la visita del príncipe Carlos. Entonces, el prestigioso diario "THE TIMES" informó a sus lectores que la ley uruguaya autoriza al marido traicionado a cortar la nariz de la esposa infiel y a castrar al amante. THE TIMES atribuyó a nuestra vida conyugal esas malas costumbres de las tropas coloniales británicas: se agradece la gentileza, pero la verdad que tan bajo no hemos caído. Este país bárbaro, que abolió los castigos corporales en las escuelas ciento veinte años antes que Gran Bretaña, no es lo que parece ser cuando se lo mira desde arriba para abajo y desde lejos. Si los periodistas se bajaran del avión, podrían llevarse algunas sorpresas. Los uruguayos somos poquitos, nada más que tres millones. Cabemos, todos, en un solo barrio de cualquiera de las grandes ciudades del mundo. Tres millones de anarquistas conservadores: no nos gusta que nadie nos mande, y nos cuesta cambiar. Cuando nos decidimos a cambiar, la cosa va enserio. Ahora soplan, en el país, buenos vientos de cambio. Ya va siendo hora de que nos dejemos de ser testigos de nuestras desgracias. Uruguay lleva mucho tiempo estacionado en su propia decadencia, desde las épocas en que supimos estar en la vanguardia de todo. Los protagonistas se habían vuelto espectadores. Tres millones de ideólogos políticos, y la política práctica en manos de los politiqueros que han convertido los derechos ciudadanos en favores del poder; tres millones de directores técnicos de fútbol, y el fútbol uruguayo viviendo de la nostalgia; tres millones de críticos de cine, y el cine nacional no ha pasado de ser una esperanza. El país que es vive en perpetua contradicción con el país que fue. La jornada de trabajo de ocho horas se impuso por ley, en Uruguay un año antes que en Estados Unidos y cuatro años antes que en Francia; pero hoy en día encontrar trabajo es un milagro, y más milagro es llenar la olla trabajando nada más que ocho horas: sólo Jesús podría, si fuese uruguayo y si fuera capaz de multiplicar los panes y los peces. Uruguay tuvo ley de divorcio setenta años antes que España, y voto femenino antes que Francia…………………………………..Este sistema, cansado y estéril, no sólo traiciona su propia memoria: además, sobrevive en contradicción perpetua con la realidad. ………………………………….. …………………………………….……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………En materia de contradicciones entre el poder y la realidad, ganamos los campeonatos mundiales que el fútbol nos niega. En el mapa, rodeado por sus grandes vecinos, el Uruguay parece enano. No tanto. Tenemos cinco veces más tierra que Holanda, y cinco veces menos habitantes. Tenemos más tierra cultivable que Japón, y una población cuarenta veces menor. Sin embargo, son muchos los uruguayos que emigran, porque aquí no encuentran su lugar bajo el sol. Una población escasa y envejecida; pocos niños nacen, en las calles se ven más sillas de ruedas que cochecitos de bebés. Cuando esos pocos niños crecen, el país los expulsa. Exportamos jóvenes. Hay uruguayos hasta en Alaska y Hawai. Hace veinte años, la dictadura militar arrojó a mucha gente al exilio. En plena democracia, la economía condena al destierro a mucha gente más. La economía está manejada por los banqueros, que practican el socialismo socializando sus fraudulentas bancarrotas y practican el capitalismo ofreciendo un país de servicios. Para entrar por la puerta de servicio al mercado mundial, nos reducen a un santuario financiero con secreto bancario, cuatro vacas atrás, y vista al mar. En esa economía, la gente sobra, por poca que sea. Modestia aparte, todo hay que decirlo, también por buenos motivos merecíamos figurar en la guía de los GUINNESS. Durante la dictadura militar, no hubo en Uruguay ni un solo intelectual importante, ni científico relevante, ni artista representativo, ni uno solo, dispuesto a aplaudir a los mandones. Y en los tiempos que corren, ya en democracia, Uruguay fue el único país en el mundo que derrotó las privatizaciones en consulta popular: En el plebiscito del 92, el 72 por ciento de los uruguayos decidió que los servicios públicos esenciales  seguirán siendo públicos. La noticia no mereció ni una sola línea en la prensa mundial, aunque era una insólita prueba de sentido común. La experiencia de otros países latinoamericanos nos enseña que las privatizaciones pueden engordar las cuentas privadas de algunos políticos, pero duplican la deuda externa, como ocurrió en Argentina, Brasil, Chile y México en los últimos diez años; y las privatizaciones humillan, a precio de banana, la soberanía. El habitual silencio de los grandes medios de comunicación evitó cualquier mínima posibilidad de que el plebiscito contagiara su ejemplo fuera de fronteras. Pero, fronteras adentro, aquel acto colectivo de afirmación nacional a contraviento, aquel sacrilegio contra la dictadura universal del dinero, anunció que estaba viva la energía de dignidad que el terror militar había querido aniquilar. Valgan estas líneas, si de algo valen, como un fundamento de voto por el SI. Ojalá las urnas confirmen, en las elecciones venideras, la vocación respondona en este paradójico país, donde yo nací y volvería a nacer: - Eduardo Galeano   Graciela Vera, periodista independiente, en Almería, a 12 de febrero de 2004  

COMO DIJIMOS: NI TANTO NI TAN POCO PERO...

   Nuestro Presidente estuvo (está) en España, y a decir de lo que las Agencias de Noticias han hecho saber, algo positivo podría surgir de ese viaje, sin embargo, para quienes estamos aquí los verbos en condicional  significan solamente eso: un condicional. 

El doctor Jorge Batlle llegó apenas terminado el viaje del presidente de Argentina  Kirchner y podríamos decir que por casualidad o porque los temas hasta se planteaban reiterativos, las respuestas en algunos casos fueron casi casi autoplagiadas.  

Batlle comenzó su gira española almorzando con el Rey Juan Carlos y éste agradeció “la cooperación “del país iberoamericano en la lucha contra el terrorismo”, tema ante el cuál España “es especialmente sensible”. 

 Pero cuando el Rey señala: “Hoy los españoles constatamos con satisfacción y lógica simpatía las señales positivas de recuperación que presenta su economía, demostrando así lo acertado de las medidas adoptadas y lo eficaz del esfuerzo desplegado, producto de la voluntad de superación de los uruguayos…" no podemos menos que dejarnos llevar por el juego de cambiar la nacionalidad del mandatario visitante.

¿Qué pasaría si hubiera un despiste? 

Claro que aquí no se pueden dar errores porque sabemos bien que el Rey está muy bien asesorado pero no olvidamos cierto viaje que realizó el entonces Ministro de Turismo José Villar al pueblo natal de José Artigas y su posterior relato refiriéndose a la impotencia que sintió cuando el Alcalde del lugar repitió varias veces: “… estos hermanos paraguayos…”.  

Sin embargo intentamos afirmar nuestra esperanza cuando el monarca expresó: “ la "cálida acogida que Uruguay dispensó a tantos españoles que se instalaron en aquel país y que contribuyeron con entusiasmo a desarrollar la riqueza de su nueva patria de acogida, sin por ello renunciar a sus raíces".  

Y en especial porque oyendo y quizás también escuchando el discurso de su majestad estaban el presidente Aznar y la ministra de Relaciones Exteriores de España doña Ana Palacio, cuando Don Juan Carlos dijo:"Nos sentimos orgullosos del esfuerzo solidario que nuestros compatriotas
volcaron al servicio del crecimiento de Uruguay y bienestar de sus habitantes",
y añadió
que hoy
son también muchos uruguayos los que han decidido fijar en España su nueva residencia y aportar lo mejor de su esfuerzo al desarrollo económico y social español, por lo que "Merecen por ello todo nuestro reconocimiento, respeto y afecto". 

Seguro que a esta altura de los discursos, si los emigrantes uruguayos residentes en España, que pocas horas antes habían delegado en los representantes de distintas asociaciones y en velas encendidas a algún santo, el pedido a Batlle para  que instara ante el gobierno de España la aplicación del Tratado Bilateral de 1870, plenamente vigente según nuestros catedráticos, nuestros parlamentarios y la mismísima justicia española a través de sentencias aplicadas y ratificadas en algunos casos por el Tribunal Supremo; seguramente, de estar oyendo esas palabras nos estaríamos regodeando en nuestra buena suerte. 

Pensamos que la hora de la siesta, esa que se aproveche o no deja su morriña después de almorzar, daría oportunidad a la parte opuesta  de suavizar posturas, más teniendo en cuenta que el Rey, aunque no manda, es el Rey y hay que saludarlo con respeto y no echar en saco roto sus buenas intenciones. 

 Además Batlle ya había empezado con buen pie la visita del domingo a FITUR, la mayor Feria Internacional del Turismo, dónde dio a entender que había alguna posibilidad de que el sector ferroviario español pudiera explotar el tan venido a menos ferrocarril uruguayo.  Y ya nos estamos recreando en nuestro próximo viaje a Uruguay, recorriendo en un tren súper rápido y en pocas horas nuestro país de norte a sur y de este a oeste y si más quieren también en perpendicular.  

Pero lo cierto es que en la cobertura periodística española el viaje fue “fantasmagórico”.   

Como dije, las Agencias informaron pero todos sabemos que la prensa toma y desecha según la importancia que dé a cada noticia y así como no le importó que el 7 de diciembre pasado Uruguay hubiera vuelto a dar un ejemplo de civismo (y aquí no me refiero a resultados que no viene al caso analizarlos en este momento); y no le importó porque el resultado de las urnas fue acatado por el Ejecutivo sin denuncias ni gritos de “traiciones a la patria”, rasgaduras de vestiduras y otras patrañas, ni que la campaña pre electoral hubiera acarreado heridos, muertos y destrozos millonarios que pudieran ser elevados a la categoría de noticia rentable; como Uruguay no da esos titulares, Uruguay no es noticia.  

Y la visita del Presidente de un país democrático, que tiene sus buenos problemas pero que subsiste y precisamente acaba de tomar una bocanada de aire, tampoco lo es.  

Por eso casi ni nos enteramos de lo que Batlle habló con los dos candidatos que a partir de marzo del año próximo tienen posibilidades de ser, uno de ellos, el próximo presidente de España: Mariano Rajoy por el Partido Popular y José Luis Rodríguez Zapatero por el Partido Socialista Obrero Español.


Después llegó la hora en que la comitiva uruguaya – porque el Presidente no viaja solo – se dirigió a La Moncloa. 
 

Batlle habló con Aznar. El Canciller Didier Operti lo hizo con la Palacios, y algunos medios de prensa uruguayos echaron a volar campanas por los resultados. 

¿Cuáles? Si en lugar de salir de allí apretando una carpeta con un reconocimiento del Tratado de 1870 apenas si nos llevamos la promesa de que se va a estudiar la situación. 

Una promesa muy similar a la que una semana antes le fue dada al Canciller argentino Rafael Bierza. 

¿Otro tratado?  

¿Comisiones de estudio? 

El 14 de marzo, dentro de escaso mes y diez días, José María Aznar y Ana Palacio no serán ni Presidente ni Canciller de España.  El futuro no es muy halagüeño porque Rajoy pertenece al PP, Partido que ha impulsado la actual y nefasta Ley de Emigración pero el otro candidato, Rodríguez Zapatero es del PSOE, el Partido tradicional opositor,  en ésto precisamente de la emigración sumó sus votos a los del gobierno. 

 Si ya se firmó otro Tratado en 1992 y ni siquiera se habla de él aunque lo que hace es valorar lo que dice el de 1870 pero hasta ha querido ser utilizado para anularlo ¿para qué queremos seguir firmando?

Capaz que un punto o una coma mal interpretada termina arrojando fuera del ring éste, que por algo será que es reconocido judicialmente.  Bueno, es seguro que cuando este artículo se esté leyendo, si alguien ha llegado hasta aquí,  Batlle andará por Cataluña, pero eso será otra historia.  

Después de su encuentro con Aznar y la Ministra Palacios se dirigió hacia Galicia y allí sí, al menos la prensa de la comunidad autónoma se hizo eco de su visita.  Casi olvidamos decir que durante su corta estancia en Madrid el Presidente se reunió con empresarios españoles, estamos esperando a conocer algunos puntos de vista de esa reunión.

No vaya a resultar como solemos hacer siempre por aquellas tierras que, cuando alguien quiere invertir le pongamos tantas trabas y lo miremos tan de reojo que terminemos ahuyentándolo hacia lugares más amables.  

No dejarse esquimar es una cosa pero trabar a la industria y al comercio porque el capital para general puestos de trabajo sea extranjero ya eso sí, es cosa de dementes y suicidas.

En Galicia, Batlle también se reunió con el sector empresarial y la buena acogida que recibió de los empresarios gallegos se plasmó con su nombramiento como miembro de honor del Club de Economía de Iñás, integrado por los principales empresarios de la Comunidad. Pocas horas después lo hizo (reunirse), con Manuel Fraga Iribarne, Presidente de la Xunta gallega, un personaje con mucho poder no solo en política interna de su comunidad y que podría llegar a ser un buen aliado de nuestros intereses.

Fraga no ocultó su interés en aceptar como socio a Uruguay; no pidió sino que casi exigió que Galicia jugara un papel de primer orden en la unión entre Europa y Latinoamérica con nuestro país como intermediario.   

SI A OTROS HAS ESCUCHADO LA LECCIÓN HAS APRENDIDO Deseamos buscar, con esta Galicia fuerte y poderosa, las mismas uniones que antes nos trajeron los emigrantes gallegos y hoy nos van a aportar empresarios insignes”.

Con estas palabras resumía Batlle, los objetivos de su visita oficial a Galicia: estrechar los lazos entre ambos territorios y captar inversiones para nuestro país.  

El mensaje formó parte del discurso pronunciado durante la recepción que el gobierno gallego ofreció a nuestra delegación en Pazo de Raxoi. Y como conocedor del lenguaje político (que por algo de familia de políticos viene) dejó constancia del “impulso y perseverancia de los gallegos emigrados” a nuestro país, de los que agregó que “se integraron tanto con los uruguayos que sólo se les podría distinguir “por su apego a su tierra, que nunca perdieron”.  

Y ni lerdo ni perezoso utilizó el ejemplo de la integración y destacó las buenas relaciones para señalar que en el futuro, las conexiones de Galicia y Uruguay deben ser importantes pero –buscando inversiones- señaló que en esta ocasión debe lograrse por medio de la llegada de empresas gallegas a nuestra tierra. 

 Para dar consistencia y afirmar la propuesta Batlle destacó ante los anfitriones, que Montevideo es la capital del MERCOSUR y que la integración propuesta puede ser ampliada con éxito a otros países. 

   CLARAS ABIERTAS Y MUY FRANCAS  

Cuando el presidente Batlle se reunió con su colega, José María Aznar, dijo que si su país (el nuestro, obvio) “se abre y crece”, la inmigración no aumentará y por el contrario retornaran muchos de los uruguayos que emigraron.  Seguro que esto dejó contento a Aznar que veía en esas palabras alejarse el seguramente temido tema del Tratado de 1870, pero quizás lo otro que dijo Batlle le haya hecho pensar que él también tendría que poner algo de su parte para ayudarnos, como por ejemplo, encender una vela a San Judas para que evite la segunda coyuntura: “En la medida en que el Uruguay se abra y crezca no vamos a tener más inmigración sino que los uruguayos van a volver. Ahora, en la medida en que
nos cerremos y nos asfixiemos, no vamos a crecer y vamos a hacer que más
uruguayos vengan a España” 

 Lo cierto es que ninguno de los dos Presidentes tenía muchas ganas de enredarse en Tratados y Convenios y pasaron la pelota a sus ministros aunque ambos hicieron declaraciones sobre el controvertido asunto que, aunque parecen parecidas, sus diferencias las diferencian. 

Dijo Batlle: “Hemos dispuesto que nuestro canciller continúe con estas conversaciones y lo vamos a hacer, no sólo a la brevedad, sino en la línea que hemos conversado con las organizaciones de uruguayos residentes en España” y agregó que las relaciones bilaterales son “claras, abiertas y muy francas en todos los órdenes”. 

Dijo Aznar: “Hemos tratado el tema y vamos a seguir tratándolo en los niveles correspondientes” pero no olvidó dejar en claro que “En España hay una legislación vigente a la que el Gobierno tiene que ajustarse”. 

Y esto nos hace recordar que también la Comunidad Europea tiene una legislación restrictiva en cuanto a los emigrantes y que España forma parte del Parlamento Europeo que aprobó la misma.

  CIERTO PERO NO TANTOFALSO PERO NO DEL TODO Ésto es lo que se dijo durante la visita del Presidente argentino, la semana pasada y durante la de Batlle, esta semana.  

Esta semana: “España y Uruguay trabajarán bilateralmente para buscar una
solución a la situación de los inmigrantes irregulares uruguayos, empezando
con una reunión dedicada al tema la "próxima semana",
dijo hoy la ministra
española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio.
 

La semana pasada: Dijo la Ministra Ana Palacio: A partir de hoy se pondrán en práctica reuniones de trabajo permanentes entre ambos países para buscar la mejor forma de resolver la situación con un horizonte de noventa días. En ese lapso el acuerdo tácito implica suspender, en principio, la expulsión de los argentinos detectados sin la documentación adecuada y encontrar el camino menos traumático para regularizar la residencia de los más de 80 mil argentinos radicados sin permiso. 

Esta semana: "Vamos a trabajar en esto, lo haremos con seriedad, con responsabilidad y
aportaremos a nuestro poder de creación para encontrar soluciones",
afirmó
Opertti, quien rechazó utilizar el término "problema" para hablar de la
situación de los inmigrantes ilegales uruguayos, que él calificó de
"cuestión" entre ambos países.
 

La semana pasada: “Los tres meses son un plazo para tranquilizar a nuestros compatriotas porque una reunión permanente sine die generaría preocupación”, comentó Bielsa agregando: “Como se dice en la Argentina, un dromedario no es más que un camello creado por una comisión” 

Esta semana: "La semana que viene vendrá a España un responsable por parte del gobierno uruguayo que se entrevistará con sus interlocutores aquí para empezar a
abordar, a balizar el camino de ver qué áreas tenemos que abordar y las
abordaremos",
dijo Palacio.
"Las dos partes hemos coincidido en la conveniencia de darle a ésto la
atención más rápida posible",
insistió Opertti.
La ministra española se mostró "reticente" a crear una comisión específica
para tratar el asunto de los inmigrantes uruguayos en España y abogó por el
uso de "equipos de personas muy reducidos" y  por que la negociación esté a cargo de
"un equipo también muy reducido..por una parte y por otra, muy reducido, casi unipersonal". Algo similar ocurrió en las conversaciones con su par argentino.  

La semana pasada: Dijo Bielza: Al descartar la vía judicial se pretende una resolución política en el mejor de los sentidos del entuerto que tiene en vilo a cientos de miles de inmigrantes”. 

Esta semana: acotamos nosotros: ¿No querrán quitarnos la vía judicial que ahora tenemos y dejarnos sin pan y sin tortas? 

 Graciela Vera, periodista independiente, en Almería, el sur del norte, a 5 de febrero de 2004

LA JUSTICIA ESPAÑOLA FALLA A FAVOR DE EMIGRANTES URUGUAYOS

   

El Juzgado Contencioso-Administrativo Nº 2 de Alicante (Comunidad Valenciana) falló a favor de tres emigrantes uruguayos que demandaron al Estado Español por la denegación de sus permisos de trabajo y residencia, basando su reclamo en el Tratado de Amistad y Cooperación del año 1870.

  

En España hay más de 20 mil uruguayos residiendo en forma ilegal.

 Al menos esa cifra se deduce de los datos oficiales ofrecidos por el Ministerio del Interior español para el año 2002.  Tan sólo el año pasado 22.038 uruguayos llegaron a España como turistas, de los cuales apenas el 6,4 por ciento tomó el avión de regreso.

Durante el 2003 el arribo de compatriotas ha sido continuo e increscenso lo cual nos hace pensar que las cifras reales están en la actualidad muy por encima de los números manejados. 

Muchos de estos compatriotas viven en la ilegalidad e incluso en situaciones de precariedad económica de la que les resulta difícil salir ya que al no conseguir documentación que les permita residir y trabajar legalmente, se encuentran conque las ofertas laborales no llegan a ellos y que, cuando alguien les contrata es en condiciones de inferioridad, con sueldos bajos y, siempre con el temor de ser descubiertos y deportados.  

Sin ninguna diferenciación de trato, los uruguayos pasan a integrar una lista  común en cuanto a derechos para obtener los permisos de residencia y trabajo, la que comparte con emigrantes de países africanos, Europa del este y América.  

Pedir un trato especial no discrimina a nadie ni nos ubica en un peldaño de superioridad con los demás colectivos de emigrantes, simplemente se está exigiendo que se cumplan por parte del  Reino de España los Tratados firmados por representantes legítimos de ambos Gobiernos, en 1870 y 1992 respectivamente y, plenamente vigentes, según se deduce de la Sesión del Senado uruguayo  del 22 de septiembre pasado; de las sentencias del Tribunal Supremo de España (1997), varios dictámenes de ilustres jurisconsultos  y del reciente fallo de la justicia de Alicante a favor de tres emigrantes uruguayos que reclamaban permisos de residencia y trabajo, basándose en el convenios del siglo XIX.

                        FALLO QUE ABRE PUERTAS 

El fallo de la jueza Teresa Serra a favor de las demandas presentadas por tres uruguayos, dos de ellos: Damián Drews y Angélica Rodríguez, ante el Juzgado Contencioso-Administrativo Número 2  de Alicante y contra el Estado Español que les había negado los permisos para residir y trabajar legalmente en España,  abre las puertas a miles de ciudadanos en las mismas condiciones.  

La sentencia establece específicamente que todos los uruguayos que presenten una oferta de trabajo podrán pedir la legalización de su situación en España.  

No obstante que la Ley de Extranjería vigente dice que las ofertas laborales a presentarse para la obtención de los permisos deben ser avaladas en los Consulados de los países de origen de los emigrantes, el cumplimiento por parte del Estado español de los dos convenios: el de 1992 que no deroga y sí reafirma al de 1870 y que reconocen los derechos de uruguayos y españoles de residir y emigrar de uno a otro país, deja fuera de este requisito a los ciudadanos uruguayos y nos obliga a recordar la letra de los artículos 8vo y 9no que establecen textualmente:

 8º Los súbditos Españoles en la República Oriental del Uruguay, y los ciudadanos de la República en España podrán ejercer libremente sus oficios y profesiones, poseer, comprar y vender por mayor y menor toda especie de bienes y propiedades, muebles e inmuebles, extraer del país sus valores íntegramente, disponer de ellos en vida o por muerte y suceder en los mismos por testamento o ab instestato, todo con arreglo a las leyes del País, en los mismos términos y bajo iguales condiciones y adeudos que usan o usaren los de la Nación más favorecida No podrán por consiguiente sufrir respectivamente ningún embargo, ni ser retenidos en sus buques, tripulaciones, carruajes y objetos de comercio, de cualquiera clase para ninguna expedición, ni para servicio público de ninguna especie sin conceder a los interesados una indemnización previamente convenida. 9': Los súbditos españoles no estarán sujetos en la República Oriental del Uruguay, ni los ciudadanos de esta República en España, al servicio del Ejército, Armada o Milicia Nacional. Estarán igualmente exentos de toda carga o contribución extraordinaria o préstamo forzoso; y en los impuestos ordinarios que satisfagan por razón de su industria, comercio o propiedades, serán tratados como los súbditos o ciudadanos de la Nación más favorecida.                   

¿DISTINTAS INTERPRETACIONES? 

Mientras el Gobierno español, cumpliendo prerrogativas impuestas por la Unión Europea en cuanto a la restricción del ingreso de extranjeros, desconoce la vigencia de los Tratados expuestos anteriormente, el ex Canciller uruguayo y catedrático de Derecho Constitucional, Derecho Internacional y Derechos Humanos de la Universidad de la República, Héctor Gros Espiell es categórico al afirmar que “el Tratado de Reconocimiento de la Independencia firmado y ratificado por ambos países en 1870, establece que los ciudadanos de ambos pueblos pueden trabajar y desarrollar actividades lucrativas libremente, tanto en Uruguay como en España”.  

Gros Espiell conviene en que el Tratado de 1992, que España pretende utilizar como revocante del anterior, en ninguno de sus artículos lo hace.  La justicia española está dando razón a esta tesitura ratificando con sus fallos la total vigencia del primer tratado. Al día de hoy los uruguayos pueden optar por esta puerta para legalizar su situación en España.

No dudamos que habrá una avalancha de demandas judiciales, no solo de compatriotas sino también de ciudadanos de otros países de América, no obstante que los tratados firmados por España favorecen sólo a uruguayos, chilenos y peruanos. Sin embargo queda por ganar otra batalla.

La de que, en cumplimiento con la letra de los Tratados y en reciprocidad con la forma en que Uruguay ha recibido históricamente a los emigrantes españoles, deje de ser necesaria la intervención de la justicia y la Administración reciba y tramite como sería de orden, las solicitudes de uruguayos basando el criterio de rechazo solamente en la conducta del solicitante.                     

UE POR UN MILLON Y MEDIO DE INMIGRANTES AL AÑO 

Mientras 470 mil latinoamericanos que el año pasado llegaron a España decidiendo quedarse en forma ilegal al no regresar a sus países de origen una vez vencido el periodo de tres meses de estadía como turistas, no consiguen que el gobierno español regularice su situación, el ministro del Interior de Bélgica, Patrick Dewael señala que la Unión Europea necesita la entrada de millones de inmigrantes para que su actual sistema de Seguridad Social continúe siendo redituable.  

Dewael lanzó el alerta y advirtió que el actual envejecimiento de la población de la UE disparará en 50 años las cotizaciones para mantener los sistemas de seguridad social y pensiones si no se recurre a las aportaciones de un número importante de inmigrantes. 

Tan importante que el ministro belga consideró que para que en el año 2050 se pueda mantener aún, el actual equilibrio entre trabajadores y pensionistas, Europa debería comenzar ya, a acoger unos 13 millones y medio de inmigrantes por año ya que, según sus previsiones "si las tasas de nacimiento e inmigración se mantienen en el nivel actual, la población en Europa perderá 40 millones de habitantes en 50 años", pasando de 376 a 336 millones de habitantes". 

Para ese año, 2050, de seguir el ritmo actual de crecimiento, los mayores de 60 años representarán el 30 por ciento de la población de la UE. El promedio actual es de 35 pensionistas por cada 100 trabajadores.  Ante estas perspectivas Dewael ha propuesto que a nivel europeo se desarrolle un plan de acción que tienda a establecer una inmigración controlada. 


  No sabemos lo que representa para Dewael “inmigración controlada” ni si la UE será capaz de crear más de un millón de puestos de trabajo/año durante los próximos 50 años.

No obstante llama la atención la disparidad de criterios entre una UE que cierra sus fronteras y rechaza la llegada masiva de inmigrantes y las recomendaciones del Fondo Nacional de Naciones Unidas para la Población (UNFPA) que fijó en 1,6 millones la necesidad de población inmigrante anual que necesitaría la Unión Europea en la primera mitad de este siglo.  

 Graciela Vera, periodista independiente, en Almería en el sur del norte, a 11 de diciembre de 2003